Cuando los árboles no te dejan ver el bosque

A veces tenemos la sensación que seguimos en línea recta, que tenemos clarísimo el objetivo y que avanzamos hacia el… Corremos, perseguimos objetivos menores que pensamos que nos están llevando al destino al cual nos dirigimos y nos sumergimos en un hacer que…pensémoslo bien… ¿realmente sentimos que estamos dirigiéndonos en la dirección adecuada?

Esto lo he vivido en primera persona y en NNEXA nos dedicamos a acompañar a personas y organizaciones a ello…

Pero la pregunta clave es ¿y cómo lo sabemos? si además, estamos llegando a resultados. Esto parece la palanca clave que nos dice que ese es el camino, ¿verdad? … (sino obtenemos resultados, también es algo que tenemos que revisar). Pero quizás lo más importante y lo que menos hacemos es parar en los momentos en los que sí que llegamos a resultados.

Pero ¿que hay que revisar si los números van bien, tenemos el reconocimiento del mercado (cliente, proveedores, incluso de parte de nuestro equipo…).

Os comparto alguna de las opciones que se pueden hacer:

1. Para, si, para en un momento que no te permites parar porque como siempre, estás hasta arriba.
Celebra lo que has conseguido… pero para. Y desde ahí, sé sincero contigo mismo/a. ¿Realmente esto para tí es el objetivo? (¿has llegado hasta donde estas con ética, con tus valores por delante, estando al servicio desde el corazón…. ?). A quien has dejado en el camino (a veces a las personas que más quieres, a veces a parte del equipo que está exhausto…). ¿Merece la pena seguir así? y ¿hasta cuando se puede aguantar así?

2. Tu estado físico. En la gran mayoría de las ocasiones es el cuerpo el que habla, pero…¿sabes escucharlo?. Aquí es donde tenemos un verdadero GAP en nuestra sociedad. Normalizamos el cansancio acumulado, el malestar general, y tener estrés o ansiedad es algo que consideramos que forma parte del juego. Esta es una grandísima equivocación y sería bueno si puedes conectar con cuerpo y ver qué necesitas ahora de verdad.

3. Tú propósito. Acuérdate cuando decidiste unirte a ese proyecto, o lanzar tu empresa o comenzar en esta posición, ¿recuerdas lo que querías conseguir? ¿cual es el impacto que quieres tener con tu trabajo? … esto quizás requiere otro post… pero piensa en el legado que te gustaría dejar.

Porque al final, más allá de los resultados, las personas recuerdan cómo las hicimos sentir, qué espacio les dimos para crecer y qué cultura dejamos detrás.

Porque cuando los árboles no nos dejan ver el bosque, parar no es perder velocidad. Es recuperar dirección.

María Álvarez de Linera

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